Nos pronunciamos

El Museo Universitario MUCE ante la crisis

El Museo Universitario Muce es un espacio público que aspira a construir contenidos críticos en coherencia con la realidad social, destinados a generar escenarios de cambio que mejoren las condiciones materiales y simbólicas de vida de las comunidades universitarias. De esta forma, el museo es una plataforma para transformar realidades de violencia, discriminación y desigualdad. Por lo tanto, sitúa al ser humano como foco de sus políticas, porque considera que los sujetos tienen agencia y potencial para desplegar sus capacidades. Se declara como un espacio desjerarquizado, abierto al diálogo, al disenso como mecanismos de interrogación que, en lugar de ocultar, visibilizan las contradicciones que operan sobre la construcción del saber y la memoria social.

En esta posición política desde la que el MUCE se enuncia, no podemos obviar la compleja y difícil situación que está atravesando el país por la emergencia sanitaria generada por la pandemia de COVID-19, que afecta a las comunidades universitarias, y a todo el país en general, en tanto ha desnudado como operan los sistemas de desigualdad social y económica, de una forma descarnada, profundizando la violencia y precarización de quienes ya estaban alterizados e invisibilzados en la sociedad.

Así también, la emergencia, ha sido utilizada para “administrar el miedo” y esbozar unas políticas de Estado erráticas, desconociendo las realidades de quienes no pueden “cumplir” con el privilegio de un aislamiento, porque su sostén económico depende del trabajo a diario en las calles. Esta población ha sido culpabilizada de la propagación del COVID-19, invisibilzando la poca eficiencia del Estado para garantizar condiciones básicas sanitarias y de subsistencia a la gran mayoría de ciudadanos. Rechazamos enérgicamente las políticas estatales que han ido en detrimento de los derechos de las personas, arrojándolas a situaciones de precarización y a condiciones que las dejan vulnerables a los efectos de la pandemia.

El museo, en coherencia con las disposiciones de las autoridades universitarias, adhiere y promueve la necesidad de que la población permanezca en asilamiento preventivo, para lo cual ofrece a la comunidad universitaria contenidos digitales que invitan a reflexionar sobre nuestras propuestas museales y expositivas. En el confinamiento en que nos encontramos como sociedad, y en momentos donde el “consumo” cultural, se ha trasladado al formato virtual, donde se liberan contenidos en internet, se dan cursos gratuitos, se minimiza o denigra la importancia de los presupuestos dirigidos para el sector cultural, donde todo parece tan accesible. En estos momentos es cuando algunos museos se muestran como espacios de asepsia, de “elevada cultura”, democratizando verticalmente contenidos, vacíos, apolíticos, sordos y ventrílocuos frente a las graves situaciones sociales que vemos como consecuencia de esta crisis mundial.

En medio de las declaratoria generalizada de que los museos cambiarán su configuración, ahora que la virtualidad ha sustituido y “democratizado” sus contenidos, esconden la radical posición de que los museos, conllevan socialmente su más primigenio lugar de existencia: el contacto físico que les permite potencialmente ser un espacio público de reflexión, de intercambio, de diálogo, de toma de conciencia, de experiencia con el entorno, de vida.

Frente a la posición generalizada de presentar a los museos de forma digital, los museos universitarios quieren mostrar, también, la mirada que implica ver tras bastidores, humanizarnos, empatizar y ser consecuentes con la realidad que vivimos, con los principios que declaramos, desde dónde nos posicionamos. Estamos insertos en una universidad pública que subiste también en condiciones precarias, donde nuestros presupuestos son siempre logrados con gran esfuerzo y demostración de trabajo técnico, pero como todo lo público, es relegado en estos tiempos a lo no prioritario. Es así como también estamos atravesados por una crisis, que nos constituye como personas, como trabajadores de museos, supeditados al confinamiento, al teletrabajo, a nuestras limitadas condiciones laborales y personales, con sueldos retrasados o impagos por decisión de un gobierno que prioriza el pago de la deuda externa, antes que la garantía de los derechos laborales de los funcionarios públicos o privados.

Quienes trabajamos en los museos, en infraestructuras frágiles, sorteando adversidades técnicas, de recursos materiales, quebrados, rotos, con fisuras, somos equipos de trabajo que buscan tener una voz crítica en un contexto desbordante. No renunciamos a lo público como el espacio desde donde se pueden realizar transformaciones, acciones colaborativas y dignificadoras, reivindicamos que los museos universitarios sean imaginados como espacios donde se puedan pensar realidades posibles.